miércoles, 16 de mayo de 2018

QUIERO SER


Quiero la vida del no nacido,
aquel que no conoció
el silencio,
ni la presurosa velocidad
con que el tiempo,
te hace llegar donde no haces falta,
quiero ser aquel
que respiró 
el latir del corazón
antes de morir,
antes de notar el calor del sol vespertino
acariciar la piel desnuda
y se dejo caer,
desde lo alto de la más alta de las torres
antes de sentir
el perfume de las flores.

Quiero ser la callada forma de la piedra tallada
en la cumbre de la montaña,
permanecer silencioso
mientras el rumor clandestino
de los insectos,
se acumula entre mis grietas
como un sonido inaudible,
quiero sentir el resbalar
de la húmedas gotas
que la lluvia,
trae hasta los arroyos moribundos
en los que los peces
agotan el último segundo de vida,
quiero sentir el musgo
crecer,
entre los pliegues astillados
de mis huesos calcáreos
en tanto que mi cuerpo se disuelve,
lento como un segundo
atrapado en las manecillas
de un reloj parado.

Quiero ser una mirada,
quizás un leve soplar
de un aire tenue
preñado de esperanza,
quiero escapar
del poema,
que sucumbe apelmazado
en la oscurecida hondura
de algún cajón sin fondo,
en el que las palabras desordenadas,
luchan entre sí
hasta ocupar un sitio
en la esquina arrugada
de algún papel usado.

AMADO mayo 2018

lunes, 14 de mayo de 2018

ATARDECE


Atardece,
solo
en tres metros cuadrados,
escucho,
el melancólico
cantar acompasado
de la liviana música
que inunda
de utópicas imágenes
la acristalada estancia
donde me dejo llevar
por las cavilaciones
que los primeros minutos
de la acabante luz del día
traen hasta mi,
envueltas
en la azulada sabana del anochecer.

Atardece,
y dicen las voces
que entonan
las canciones antiguas
que soñar es gratis,
que ligero de equipaje,
debes tomar
el sendero
donde el viento del norte
prepara su encuentro
con el viento del sur
para poder llegar hasta el mar
y arremolinarse
entre las blancas arenas
de alguna playa perdida,
en la que los cuerpos descansan
los huesos cansados
por el tiempo.

Anochece,
y el pensamiento de mi voz,
deja marchitar,
la luz de gas
que las tenues letras
de un poema perdido
en el fondo de algún cajón olvidado,
se prenden manoseados,
en un papel tras otro
mientras la noche
adormece mis sentidos.

AMADO mayo 2018

LAS NOTAS DEL PIANO


Las notas del piano
llenan el aire
de la extraña melancolía
del recuerdo no tenido,
del soñar
que escapa ligero,
tras una ninfa
desde el fondo cristalino
de alguna laguna
perdida entre los matorrales
ocultos en un pensamiento.

Las notas suaves
como una caricia,
toman los sentidos
hasta llevarlos,
más allá
de las montañas azules
donde el canto
de las aves llenan el silencio
por los caminos olvidados
en los que las palabras,
quedaron prendidas
en el arrugado papel
de un verso primerizo
aprendido en unos labios amados.

Las notas del piano,
escalan,
con la presteza
de un beso clandestino,
el retomar de los sentimientos,
el sentir de la voz
que cada mañana,
sosiega el tormento
con que la luz del día
te sorprende cada amanecer,
voraces depredadoras
de miradas perdidas,
se alimentan
de los ensoñamientos
atrapados en las aguas calmas
del reflejo de una gota de rocío.

AMADO 2018

sábado, 5 de mayo de 2018

A VECES


A veces, en algunas ocasiones,
quisiéramos vivir la vida del otro,
la vida de aquel
que de forma fugaz,
se sienta a nuestro lado,
quisiéramos aprender sus palabras,
sus gestos,
sus reacciones,
quisiéramos ser él, sin más,
y olvidarnos del yo,
de aquel que sostiene,
nuestra carne y nuestros huesos,
quisiéramos olvidarnos del rumor
de las palabras,
aquellas que como gritos
de gaviotas enfurecidas
saltando al vacío
de un mar gris y embravecido,
se engarzan como perlas
entre los huecos vacíos,
de las horas perdidas
aprendiendo los movimientos
del mecer de las olas
entre las piedras desgastadas
por el tiempo,
quisiéramos olvidar el sonido metálico
del chirriar desgastado de los frenos
de los transportes públicos
que se afanan por atrapar el segundo final
de la noche que termina,
del bostezo de los búhos
que ven llegar la mañana,
sin haberse llevado
un espumoso trozo de carne a la boca
con el que calmar el hambre.

A veces, sólo en algunas ocasiones,
tenemos la oportunidad inapreciable,
de ser nosotros,
de ser capaces de sentir
el paso fugaz de una lagrima
por nuestro rostro
acariciando nuestra piel agrietada,
sólo en algunas ocasiones,
somos capaces de reconocernos
entre los reflejos opacos de espejos
en los que manchas grasientas
hacen mella y forman leves surcos
en los que de forma imperceptible,
el leve sentir del tiempo,
se muestra como el compañero
fiel e inexorable
al que rendirle la pleitesía
de aquel que nos ha acompañado
a lo largo de nuestros días.

A veces, queremos ser la vida de otro
y en algunas ocasiones,
dejarnos llevar
por las emociones que no nos pertenecen
como si caminásemos,
despacio,
lentos,
por algún camino
donde no existen ni los baches,
ni las piedras
que como afiladas cuchillas
encontramos en nuestro camino.

AMADO mayo 2018