jueves, 19 de noviembre de 2009

CÓRDOBA: LA AGITADA HISTORIA DE LA NORIA DE LA ALBOLAFIA

El edificio conocido como Molino de la Albolafia es uno de los más famosos de cuantos constituyen la Parada del Puente. Según Asín Palacios, su nombre significa "de la buena suerte" o "de la buena salud", en tanto que para Rafael Castejón el mismo provendría de un nombre propio, Abu´l-Afia, que podría traducirse como "padre de felicidad", quizá maestro de obras o personaje árabe relacionado con su edificación.

Durante la época musulmana sólo existió en este lugar una gran noria que sacaba agua del río para llevarla a los jardines del Alcázar, semejante a las que existieron en muchos lugares del mundo islámico, desde Hamah en Siria hasta Murcia. Su origen y fecha de construcción ha sido muy discutido; Levi-Provençal asegura que fue edificada por el emir Tashfin, gobernador almorávide de Córdoba, en 1136, pero no menciona la fuente de la que obtiene dicha noticia; otros autores remontan su existencia al siglo X. Lo seguro es que existía ya en la primera mitad del siglo XIII, cuando los cristianos reconquistan Córdoba, porque aparece en el sello de la ciudad pocos años después y porque durante los Siglos XIV y XV la parada de molinos ubicada junto al Puente Romano fue conocida como Parada de la Añora debido a la presencia de esta gran noria o ñora.

Algunos autores, como Félix Hernández, aseguran que la noria fue desmontada en 1485, pero la opinión más generalizada, conpartida por Julio Caro Baroja, Leopoldo Torres Balbás y José de la Torre, es la de que fue desmontada en los días en que Isabel la Católica se hallaba enferma en el Alcázar de Córdoba (junio de 1492), pues su ruido molestaba a la reina atormentada por las fiebres.

Ya con anterioridad al desmonte de la noria en 1492, sabemos que se construyó un molino aprovechando la parte baja del edificio que la sujetaba. La primera mención cierta del Molino de la Albolafia data de 1483 y su existencia está testimoniada en época moderna; durante algún tiempo debió de albergar un batán, porque en la primera mitad del siglo XVII era llamado Batán del Albolafia. Desde fines del siglo XV el molino-batán de la Albolafia quedó muy transformado respecto a su imagen de época medieva y debió de mostrar una fisonomía muy similar a la que aparece en los abundantes dibujos y litografías que de él se realizaron durante el siglo XIX, hoy conservados en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, entre ellas destacan los grabados de David Roberts (1832) y Vivian.


La segunda gran transformación del edifico tuvo lugar con ocasión de la construcción del murallón en torno a 1850, pues entonces se destruyó la mitad del molino, que quedo reducido al edificio meridional, tal como se aprecia en las fotografías de la primera mitad del siglo XX. La última y tercera transformación la llevó a cabo Félix Hernández entre los años 1963 y 1965, cuando destruyó una pequeña parte del edificio existente para coloar en su lugar la gran noria de madera que ahora lo preside. la noria hubo de ser restaurada en 1977 y, tras sufrir un incendio en 1993, volvió a serlo por los alumnos de la escuela taller del Alcázar de los Reyes Cristianos.
Los restos que hoy son visibles pertenecen, pues, a tres momentos distintos. Los arcos que rematan el edificio y sobre los que discurre el primitivo canalillo para el transporte de agua corresponden a la época inicial de la noria y formaban parte del acueducto que llevaba el agua al Alcázar, aunque posiblemente no sean de origen árabe, sino reconstruidos en le siglo XIV. La parte baja o sala del molino, originaria del siglo XV, presenta un aspecto similar al que tenía en el siglo pasado, por lo que puede datar de los siglos XVII-XVIII. Finalmente, la actual rueda elevadora de madera fue colocada en 1994.


R.C.L.


Fuente: LA CAJA OBRA CULTURAL - CAJA PROVINCIAL DE AHORROS DE CÓRDOBA

2 comentarios:

Isabel Tejera dijo...

Gracias por tan valiosa información . Espero estar pronto cerca de ella.
Saludos desde Barcelona

Clotilde Tavares dijo...

Visitei Córdoba há menos de um mês. Desde criança que sou apaixonada à distancia por essa cidade. Passei uma semana nesta cidade e não vi um décimo do que quero ver. Voltarei. Grata pelas informações.