viernes, 26 de febrero de 2016

SÉNECA

NECEDAD DEL QUE SUFRE POR LO PASADO O POR LO VENIDERO

Cada uno es tan desgraciado como cree serlo. En mi opinión, deben dejarse de lado las quejas por los sufrimientos pasados y palabras como éstas: "nadie nunca lo ha pasado peor. ¡Qué tormentos, que males tan grandes he sufrido! nadie pensó que me levantaría. ¡Cuántas veces he sido llorado por los míos, cuántas desahuciado por los médicos! Los colocados en el tormento no han sufrido un dolor tan desgarrador".
Incluso si fuera eso verdad, ya ha pasado, ¿de qué sirve renovar antiguos dolores y ser desgraciado porque lo has sido? ¿Por qué razón nadie deja de acrecentar sus males y se engaña a sí mismo?
Además, lo que fue amargo soportar es grato haberlo soportado, porque es natural alegrarse del final de los propios males. Hay, pues, que cortar de raíz dos cosas: el miedo de lo venidero y el recuerdo de las calamidades pasadas: a mí, esto, ya no me afecta, y aquello, todavía no.



EL TIEMPO CORRE DEPRISA...

Ninguno de nosotros es el mismo a la vejez de lo que fue de joven; ninguno de nosotros es el mismo mañana de lo que fue ayer. Nuestros cuerpos son arrastrados a la manera de los ríos. Todo lo que ves, corre con el tiempo; nada de lo que vemos permanece; yo mismo, mientras digo que eso cambia, he cambiado.
Esto es lo que dice Heráclito: "Al mismo río bajamos dos veces y ya no es el mismo". En efecto, sigue el nombre del río, pero el agua ya ha pasado.Esto es más evidente en un río que en el hombre, pero a nosotros nos arrastra una corriente no menos veloz y por ello me sorprende nuestra locura, porque amamos tanto una cosa fugacísima, el cuerpo, y tememos que algún día moriremos, cuando en todo momento hay muerte del estado anterior: ¡y quieres tú no temer que se haga de una vez lo que se hace cada día!

...PERO DA PARA TODO

El motivo de contestar con más retraso tu carta no es el de que esté encadenado por mis ocupaciones. No se te ocurra hacer caso de este tipo de excusa: tengo tiempo, y lo tienen todos los que quieren. A nadie le persiguen los negocios: somos nosotros mismos los que los abrazamos y pensamos que la ocupación es indicio de felicidad. ¿Cuál fue entonces la razón de que no te contestara? Aquello acerca de lo que me preguntabas encajaba en el contexto de mi obra, pues sabes que quiero componer una visión de conjunto de la filosofía moral y explicar todas las cuestiones relacionadas con ella.


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